Poseído desde la infancia por una pasión hacia las artes y la cultura, LaVey no se contentaba meramente con la excitación de entrenar a las bestias de la jungla y trabajar con ellas en la pista como suplente de Beatty. A los diez años de edad había aprendido a tocar por sí mismo el piano de oídas. Esto le vino bien cuando el organista del circo se emborrachó antes de una actuación y fue incapaz de tocar; LaVey voluntariamente lo reemplazó, confiando que podría manejar el teclado del desconocido órgano lo suficientemente bien como para conseguir la necesaria música de fondo. Aconteció que él sabía más música y tocaba mejor que el organista regular, así que Beatty destituyó al borracho e instaló a LaVey al instrumento. Acompañaba a la "Bola de Cañón Humana" de Hugo Zachinni y a los espectáculos en la cuerda floja de Wallenda, entre otros.
Cuando LaVey tenía dieciocho años abandonó el circo y se unió a una feria. Allí se convirtió en asistente de un mago, aprendiendo hipnosis y estudiando más sobre lo oculto. Fue una curiosa combinación. Por una parte trabajaba en una atmósfera de vida en su nivel más crudo –música terrenal; el hedor de los animales salvajes y el serrín; actuaciones en los que un segundo de tiempo perdido significaba un accidente o una muerte; representaciones que demandaban juventud y fuerza, y que dejaba fuera a quienes se hacían viejos; un mundo de excitación física que tenía atracciones mágicas. Por otra parte, trabajaba con la magia en el lado oscuro de la mente humana. Tal vez la extraña combinación influenció la forma como empezó a ver a la humanidad cuando tocaba el órgano en los espectáculos secundarios de la feria"El sábado por la noche," recuerda LaVey en una de nuestras largas charlas, "veía a los hombres deseando con lujuria a las chicas medio desnudas que bailaban en la feria, y el domingo por la mañana, cuando tocaba el órgano para los evangelistas en la otra punta de la feria, veía a los mismos hombres sentados en los bancos de las iglesias con sus esposas e hijos, rogando a Dios que los perdonaran y los libraran de deseos carnales. Y al siguiente sábado por la noche volvían a la feria o a algún otro lugar de indulgencia. Entonces supe que la Iglesia Cristiana se asienta en la hipocresía, y que la naturaleza carnal del hombre prevalece sin importar cuánto pueda ser purgada o castigada por cualquier religión blanca."
Aunque LaVey no se dio cuenta entonces, se encontraba en el camino hacia la formulación de una religión que serviría como antítesis del cristianismo y de su herencia judía. Era una religión antigua más vieja que el cristianismo o el judaismo, pero nunca había sido formalizada en un cuerpo de pensamiento y ritual. Este fue el papel que jugó LaVey en la civilizacion del siglo XX.
Después de que LaVey se convirtiera en un hombre casado en 1951, a la edad de veintiún años, abandonó el maravilloso mundo de los festivales para asentarse en un carrera mejor acomodada para crear un hogar. Se había matriculado en criminología en el City College de San Francisco. Esto le condujo a su primer trabajo, fotógrafo para el Departamento de Policía de San Francisco. Ese trabajo tuvo mucho que ver con su desarrollo del Satanismo como una forma de vida.
"Ví el lado más sanguinario y horrendo de la naturaleza humana," relata LaVey en una sesión en la que habla sobre su vida pasada. "Personas con tiros en la cabeza, acuchilladas por sus amigos; niños pequeños aplastados en el asfalto por conductores que se daban a la fuga. Era disgustante y deprimente. Me preguntaba a mí mismo: "¿Dónde está Dios?" Llegué a detestar la santurrona actitud de la gente hacia la violencia, diciende siempre que ‘era voluntad de Dios.’"
Así que abandonó asqueado después de tres años de ser un fotógrafo criminalista y volvió a tocar el órgano, esta vez en locales nocturnos y teatros para ganarse la vida mientras continuaba sus estudios que le apasionaban: las artes negras. Una vez por semana daba clases sobre tópicos arcanos: apariciones, percepción extrasensorial, sueños, vampiros, hombres lobo, adivinación, magia ceremonial, etc. Atrajo a mucha gente que era, o que desde entonces es, bien conocida en las artes y las ciencias y en el mundo de los negocios. Eventualmente un "Círculo Mágico" se desarrolló a partir de este grupo.
El mayor propósito del Círculo era conocer la realización de los rituales mágicos que LaVey había descubierto o ideado. Había acumulado una biblioteca de obras que describían la Misa Negra y otras infames ceremonías dirigidas por grupos como los Caballeros Templarios del siglo XIV en Francia, el Club del Fuego del Infierno y la Aurora Dorada del siglo XVIII y XIX en Inglaterra. El intento de algunas de estas órdenes secretas era blasfemar, satirizar a la iglesia cristiana y señalar al Diablo como una deidad antropomórfica que representaba lo contrario de Dios. Según el punto de vista de LaVey, el Diablo no era eso, sino más bien una oscura y oculta fuerza de la naturaleza responsable de los asuntos terrenales, una fuerza para la que ni la ciencia ni la religión tienen una explicación. El Satán de LaVey es "el espíritu del progreso, el inspirador de todos los grandes movimientos que contribuyen al desarrollo de la civilización y al avance de la humanidad. Él es el espíritu de la rebelión que lleva a la libertad, la personificación de todas las herejías que liberan."En la última noche de Abril de 1966 –Walpurgisnacht, el festival más importante en la sabiduría de la magia y la brujería- LaVey se afeitó ritualísticamente la cabeza de acuerdo a la tradición mágica y anunció la formación de la Iglesia de Satán. Para identificarse apropiadamente como su ministro, se puso un collar clerical. Con ese collar casi se parecía a un santo. Pero su cabeza afeitada a lo Genghis Kan, su barba a lo Mefistófeles y sus estrechos ojos le daban la necesaria apariencia demoniaca para su sacerdocio de la iglesia del Diablo en la tierra.
"Entre otras cosas," explica el propio LaVey, "llamarla iglesia me permitió seguir la fórmula mágica de una parte de ultraje y nueve partes de respetabilidad social que se necesita para el éxito. Pero el propósito principal era reunir a un grupo de individuos de ideas parecidas para utilizar sus energías combinadas en invocar a la fuerza oscura de la naturaleza que es llamada Satán."
Como LaVey apuntó, todas las otras iglesias están basadas en el culto al espíritu y en la negación de la carne y el intelecto. Él vio la necesidad de una iglesia que recapturara la mente del hombre y los deseos carnales como objetos de celebración. El auto-interés racional sería alentado y un ego saludable premiado.
Empezó a darse cuenta de que el viejo concepto de una Misa Negra que satirizaba los servicios cristianos estaba pasado de moda, o, como él decía, "fustigando a un caballo muerto." En la Iglesia de Satán, LaVey inició algunos psicodramas estimulantes, en lugar de los servicios auto-degradantes del cristianismo, exorcisando así las represiones e inhibiciones fomentadas por las religiones blancas.
Hubo una revolución en la propia iglesia cristiana en contra de los ritos y tradiciones ortodoxas. Se hizo popular el declarar que "Dios ha muerto." Así, los ritos alternativos que LaVey desarrolló, mientras aún mantenía algunos de los adornos de las antiguas ceremonias, fueron cambiados de un escarnio negativo a formas positivas de celebraciones y purgas: bodas Satánicas consagrando los placeres de la carne, funerales desprovistos de las insulseces santurronas, rituales de lujuria para ayudar a los individuos a satisfacer sus deseos sexuales, rituales de destrucción para permitir a los miembros de la iglesia Satánica a triunfar sobre sus enemigosEn ocasiones especiales como los bautismos, las bodas y los funerales en el nombre del Diablo, la covertura de prensa, aunque no era solicitada, era fenomenal. Hacia 1967 los periódicos que enviaban a sus reporteros para que escribieran sobre la Iglesia de Satán se extendieron de San Francisco hacia el Pacífico hasta Tokio y a través del Atlántico hasta París. Una foto de una mujer desnuda, medio cubierta de una piel de leopardo, sirviendo como altar a Satán en una ceremonia de boda concebida por LaVey, se transmitió por los servicios de mayor cobertura a los diarios de todo el mundo; y destacó en la primera página de baluartes de la prensa como por ejemplo The Times de Los Ángeles. Como resultado de la publicidad, se esparcieron a lo largo y ancho del mundo los grottos, demostrando uno de los mensajes cardinales de LaVey: el Diablo está vivo y es increíblemente popular entre una gran número de personas.
Por supuesto LaVey indicó a todo aquel que quiso oírle que el Diablo para él y sus seguidores no era el estereotipado individuo ataviado con un traje rojo, con cuernos, rabo y horquilla, sino más bien las fuerzas oscuras de la naturaleza que los seres humanos sólo están empezando a comprender. ¿Cómo cuadraba LaVey esa explicación con su propia apariencia con una capucha negra y cuernos? Él replica: "La gente necesita el ritual, con símbolos como aquellos que encontráis en el béisbol o en los servicios de la iglesia o en las guerras, como vehículos para expandir sus emociones que no pueden sacar o incluso entender." No obstante, el propio LaVey pronto se cansó del juego.
Hubo contrariedades. Primero, algunos de los vecinos de LaVey empezaron a quejarse del gran león que tenía a modo de mascota casera, y eventualmente el gran minino era donado al zoo local. Otra, una de las brujas más devotas de LaVey, Jayne Mansfield, murió bajo una maldición que él había colocado en la cabeza de su prometido, el abogado Sam Brody, por una serie de razones que he explicado en The Devil’s Avenger; LaVey la había advertido con frecuencia sobre Brody y se sintió deprimido por su muerte. Fue la segunda muerte trágica de los sesenta de un sex-symbol de Hollywood con quien él había estado íntimamente involucrado; la otra fue Marilyn Monroe, amante de LaVey durante un breve pero crucial período en 1948 cuando él había abandonado la feria y estaba tocando el órgano para clubs de strip-tease alrededor de la zona de Los ÁngelesAdemás de todo esto, LaVey estaba cansado de organizar entretenimientos y purgas para los miembros de su iglesia. Había estado en contacto con los últimos restos vivientes de las fraternidades ocultas de Europa anteriores a la guerra, estaba adquiriendo activamente sus filosofías y rituales secretos de la era pre-hitleriana, y necesitaba tiempo para estudiar, escribir y desarrollar nuevos principios. Había estado mucho tiempo experimentando y aplicando los principios de los conceptos espaciales geométricos a los que él denominaba "La Ley del Trapezoide." (Él se mofaba de los típicos chiflados que estaban "ladrando a las pirámides erróneas.") También empezó a dejarse ver ampliamente como orador, invitado a programas de radio y televisión, y como consejero de producción y/o técnico de un gran número de producciones de cine y televisión que trataban sobre satanismo. Algunas veces también hacía de actor. Como el sociólogo Clinton R. Sanders señala: "...ningún ocultista ha tenido un impacto tan directo sobre las presentaciones del satanismo en las fórmulas cineastas como Anton Szandor LaVey. El simbolismo esotérico y ritual son elementros centrales en la iglesia de LaVey y las películas en las que él ha tenido algo que ver contienen descripciones detalladas de ritos satánicos y están llenas de símbolos ocultistas tradicionales. El énfasis del ritual en la Iglesia de Satán está ‘intentando centralizar los poderes emocionales dentro de cada individuo.’ Similarmente, el ritualismo ornamentado que es central en las películas de LaVey pueden verse razonablemente como un mecanismo para envolver y centralizar la experiencia emocional de la audiencia cinéfila."